jueves, 21 de agosto de 2014

We...

Estoy hundida, estoy seca, estoy sola.
Estoy como desde un principio tenia que ser, estando yo y solo yo, estando con alguien que no conozco y como se comporta. Estando bajo las nubes grises de la contaminación de amor y desordenes mentales de mi alma.
Estaba contaminada, estaba en alerta roja de tanto desespero, de tanta aluciones que hace mi mente sobre ti, sobre como deberías estar y como deberían ser las cosas.
Alucinaciones irreconocibles que hacen por unos minutos de mi cuerpo ellos, que mis manos agarran mi cabeza y las lagrimas salen una detrás de la otra como en una carrera de atletas.
Eres la imagen perfecta para algo tan inestable. Pero... si la imagen perfecta tuya solo está acá, en cada suspiro que rompe el viento, que me acelera el corazón que me hace verte por más de 10 segundos al frente mio, con una sonrisa suelta con la facilidad que tu puedes y que tiene la habilidad de enamorar, que dentro de esos 10 segundos junto contigo se va la tristeza... pero llega esa luna, hermosa luna pero alejada y sola.
Llega mi mente en que momento, deje que convirtieras a esta persona inestable y bipolar, en una persona sensata y capaz de dejar el miedo al lado? ¿En qué momento, dejamos de besarnos y reir?
En que momento mi mente me atormenta con tu pasado, con tus palabras y con tus escritos sobre mi piel y sobre lo bien que nos veríamos en un futuro.
En como tal vez, tendríamos una de nuestras tardes, llenas de deliciosas recetas preparadas por cada uno.

Pero todo esto es un pensamiento retorico, que pasa cada noche por mi mente antes de dormir, junto un cigarrillo y alguna canción melancólica para ahogarme en el trago... pero por eso son mi vicios, aunque cabe aclarar que mis vicios no son esos, es el... y con el viene el dolor, el desespero y cigarrillo y la cerveza.

Desearía una y mil noches más, como aquella noche...
Donde entre sonrisa y besos, fue llegando el deseo y las ganas de perdernos uno en el otro, donde el amor no importaba porque era un deseo efímero, era las ganas de conocer más de los dos.
Donde me acosté con un buso y unas medias de el, y por primera vez, sentía algo tan real.

Pero el el sé fue, detrás
Yo aun no comienzo la mía, solo me reviento y me enveneno con malos pensamientos y malas decisiones.
de su propia aventura.

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