martes, 22 de octubre de 2013

So happy together


Donde empieza una historia, termina otra.
Intente que algo valiera la pena, pero mis sobredosis me llevaba a algo malo, a algo jamas pensado, me llevaba a tus besos, a la cercanía de un beso, a la cercanía de conocerte un poco.
Esto me tiene muy mal, siento el deseo de tenerte una y mil veces sobre mi, tu piel blanca, bronceada y tenebrosa que se convierte en un recorrido largo de melancolías.
Piensa en mi, cuando quieras quitarme la vida, no la quiero para nada me sirve, bañémonos en vodka mezclado con tequila y algún trago barato, hagamos el amor en el baño, en la cocina, en el piso y hasta en la terreza.
Necesito un poco de ojeras bajo mis ojos, necesito que Antonio me hable y me mire con cara de padre regañón, que ronronee sobre mi pecho y entre en una larga crisis de sueño, que no me pueda levantar, que me lleves la comida a la cama, que el desayuno sean huevos con cerveza fría, que el almuerzo sea verduras con tequila blanco y que a la comida sea pizza con vodka, que en las madrugadas tu piel sepa al licor más suave que halla probado, que mi piel sea un veneno suave, que sea tu heroína, tu cocaína, que me desees día, tarde y noche, que me sueñes con los ojos abiertos y que con los ojos cerrados me beses.
Tomemos un bus que nos lleve a Londres, a Rusia y en cada estación tomar unas monedas y tomar un café en cualquier parque, irnos a París y reírnos de un francés, irnos a Ibiza y perdernos entre los humos, las luces y la música de una fiesta, terminar en la playa, terminar en tu cama.

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